There is no fear that FARC will re-arm

Siempre va a haber miedo, pero hoy vivimos más tranquilos con respecto a la guerra, esa que tanto nos ha afectado.

 

Sentada en el patio de su casa, un día frío lleno de neblina, con algunos de sus hijos por ahí rondando, pero con el corazón lleno de dolor y también con un poco de esperanza, se para y dice "¿por qué la vida es así?" No entendía su referencia. Luego de un momento recordé lo mucho que ha sufrido a causa de la violencia y las guerras que ha habido... hubo mucho silencio por un instante, le pregunté qué había pasado en realidad, me trajo un café, lo puso encima de la mesa y empezó la historia.

 

"Vivíamos  bien, no  nos  hacía falta nada,  al menos  comida  teníamos,  él  estudiaba  como  cualquier niño,  pero  un  día  cualquiera  fue  reclutado,  nada  raro  en  esos  tiempos,  pero  sí  muy  doloroso. Reclutaron a mi muchacho  y la vida lo volvió malo, casi me lo matan en esos combates, duró allá mucho tiempo". Con su voz quebrantada y con ese dolor de madre, seguía comentando, no quería escuchar más, la sentía tan sensible, tan agotada de la vida, pero quiso continuar: "No fue suficiente con ser un muchacho que le tocó estar donde no quería, porque me lo metieron a la cárcel, duró allá catorce años, y usted no sé imagina todo lo que sufrió allá, yo lo pensaba mucho y lo ponía en las manos de mi Diosito. Hace más de un año que salió, pero hubiera sido mejor haberse quedado allá  encerrado. Se fue para Ituango y por allá por los antecedentes me lo mataron. La vida  no  ha sido fácil, ha habido mucho dolor en mí, pero ya estamos mejor, más tranquilos, no hay tanto miedo de que pase lo mismo con estos pelados". Se refería a sus nietos que estaba jugando con un balón al frente.

 

Una mujer fuerte, pero con el corazón lleno de dolor y afectada por la guerra, recuerda que su único hijo hombre fue reclutado por la guerrilla, luego lo metieron a la cárcel catorce años, salió y al año de estar en libertad fue asesinado en Ituango a causa de sus antecedentes. Ahora su madre vive un poco más tranquila, recuerda con dolor, pero se consuela con saber que hay menos posibilidades de que le pase la misma historia a sus nietos.

En el año 1982 entraron a nuestro municipio grupos como las FARC, la UPL, y el ELN “los elenos”; estaban ubicados frecuentemente en zonas como: Camparrusia, La Balsa y San José de Urama, Ellos se dedicaban a ajusticiar a todos por robos, consumo de drogas o, supuestamente, por colaboración con el ejército. Ya para el año 1997 hizo presencia un grupo paramilitar en Dabeiba, creando  así enfrentamientos con los demás grupos en los sectores nombrados anteriormente. Lastimosamente murieron personas que nada tenían que ver con el conflicto. En mi pueblo sólo se sentía la tristeza, el vacío y la desolación de las familias, la gente tenía miedo a salir de su casa y no volver, las calles estaban solas, había escombros y cadáveres en cada esquina, era un ambiente fatigante, días en los que sólo se escuchaban explosiones, gritos y lamentos. La gente tuvo que huir, o bueno, la mayoría del pueblo estaba solo y envuelto en una agonía inmensa. Con el tiempo, la comunidad volvió a salir a construir sus casas. Ya no hay temor de salir a caminar libremente por las calles del pueblo, MI PUEBLO, que después de tanto sufrimiento volvió a la vida.

 

En mi pueblo sólo se escuchaban explosiones, no había alegría, todo aquí estaba envuelto en una agonía inmensa. Las calles estaban llenas de dolor y la desesperanza abundaba, los cartuchos vacíos por  el  piso...  ahora mi pueblo se viste de colores y regocijo, la gente no teme salir y no poder regresar, ahora mi pueblo retoñó de nuevo.

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